Esta es la pregunta que más veces me hacen mis alumnas, cuando van a empezar un nuevo proyecto para tejer: ¿Qué tipo de lana compro para este patrón? y ¿Cuántos ovillos compro?, y es que la elección del tipo de hilado, a la hora de comenzar un nuevo proyecto para tejer, es vital para obtener el resultado esperado.

Por mi experiencia como tejedora, trabajar con patrones para tejer, es la mejor garantía de éxito cuando estás aprendiendo a usar las agujas de tricot: con un buen patrón, datos como el tipo de hilado, la cantidad, la tensión, las agujas que debemos usar y algunos otros detalles de importancia, los tenemos garantizados y, sobre todo, testeados. Pero ¿qué ocurre cuando no encontramos el hilo recomendado? o, simplemente, ¿queremos hacernos una versión más veraniega con fibras vegetales, más frescas?

La elección del tipo de hilado es algo muy personal;  depende del gusto y preferencias de cada uno. Sin embargo, hay una serie de elementos que podemos tener en cuenta, si queremos que la prenda final se parezca a la original.

A lo largo de los años que llevo tejiendo, he ido experimentado con estos elementos, lo que me ha permitido poder identificarlos y, de algún modo, vaticinar cuales van a ser los resultados.

Os resumo lo que considero fundamental a tener en cuenta a la hora de elegir el hilado adecuado, y cómo estos factores afectan al diseño final de la prenda

1.- El grosor

Tamaño: La consecuencia a la que debemos tener mayor respeto cuando cambiamos el grosor del hilado, es el consecuente cambio de tamaño en la prenda final. El grosor del hilado es una de las variables que determinan, y mucho, el tamaño de la prenda.

Aspecto: No siempre funciona el diseño original si cambiamos el grosor del hilado ya que

El tejido con hilado fino:  es más sútil, más ligero,

El tejido con hilado grueso:  es contundente,  voluminoso.

Así es que si hemos elegido un patrón de hilado fino, mucho cuidado al cambiar el grosor. No digo que no pueda funcionar, pero además de requerirte un arduo trabajo de adaptación en la talla, el resultado será muy diferente al original.

Para las que estáis empezando, yo no recomiendo en absoluto cambiar el grosor, pues podemos llevarnos sorpresas desagradables, con la consecuente frustración.

El grosor del hilado será tema recurrente en próximas entradas, ya que como he dicho, es una de las variables en el tricot. Por el momento, me limito a destacar que, dentro de las categorías estándar de grosores, por ejemplo fingering, hay variaciones sutiles (que puedes reconocer a partir de la variación de metros/yardas que tiene el ovillo del mismo peso, en comparación con el del patrón original). De esta forma, si eres una tejedora de tensión suelta, puedes optar por elegir una opción más gruesa manteniendo el mismo número de agujas que te propone el patrón, esto variará un poco el tamaño de la muestra pero conseguirás un aspecto más parecido al del diseño original.

Sobre la tensión y cómo identificarla y trabajar con ella, os hablaré, también, próximamente.

Muestras del cuello Enheduana (que publicaré próximamente): el mismo número de puntos con distintos grosores: fingering/ Worsted. Como se puede apreciar el tamaño varia considerablemente, en el primer caso no llega a 12 cm, mientras que en el segundo casi alcanza los 20 cm. También es aspecto varia considerablemente.

2.- La composición:

Soy ecologista convencida, así es que yo lo tengo claro: no tejo con fibras artificiales. Así que hablaré sólo de fibras de origen natural (también las sintéticas merecen mis respetos). Los motivos que me llevan a usar sólo este tipo de fibras y no otros, los podéis encontrar en esta entrada, en la que os explico porqué tejer con hilados naturales. Ahora, me centro en cómo la composición afecta al aspecto final de la prenda

Textura: la textura afecta al tipo de prenda resultante. Un mismo diseño con hilos de distinta composición puede resultar muy distinto.

Prendas sofisticadas:

Brillo: lo obtendremos con seda Mulberry, o  bambú (Viscosa).

Vaporosidad: con Mohair, Suri Alpaca o cualquier hilado de pelo largo.

Prendas para todos los días:

Para el invierno: la lista es larga y el mercado nos ofrece maravillas: Lana (con gran variedad de razas), Cashmere, Alpaca, Camel, Yak… y seguro que alguna más que olvido, o aún no conozco…

Para el verano: un algodón, solo o en compañía de otra fibra de origen vegetal y/o animal.

Caída : es importante saber el comportamiento de los materiales a este respecto. Si, por ejemplo, vamos a tejer un diseño con mangas voluminosas, no debemos usar materiales que aporten peso y caída ya que  será complicado conseguir el volumen deseado.

Prendas sueltas, con caída: Seda, lino, bambú (viscosa). No tiene que ser pura; cualquier combinación que contenga alguno de ellos, contará con esta cualidad.

Prendas rígidas, contundentes, con volúmen: la lana para el invierno y el algodón para el verano.

También en la textura y caída final de la prenda afecta la tensión, como os contaré en su correspondiente entrada.

Detalle del jersey Miss Modern. Tejido con doble hebra: Siglespud lace y Kid Silk (Seda y Mohair) de Nurturing Fibres. El Mohair le aporta un aspecto algo más sofisticado. Este mismo diseño con una lana mate dará como resultado una prenda bastante más casual.

3.- La Torsión de la hebra

La torsión del hilado es un aspecto que casi nunca se tiene en cuenta a la hora de elegir y, sin embargo, creo que es un elemento de suma importancia, ya que afecta a

Resistencia de la prenda: Los hilados de una sola hebra, sobre todo lo que no tienen tratamiento superwash (que se pueden lavar en lavadora), son hilados más débiles, que se rompen con más facilidad al tejerlos. Esto no significa que nuestra prenda vaya a romperse más fácilmente, puesto que el propio tejido ya los hace resistentes. Por el contrario, los hilados que contienen mayor número de hebras: hilados que requieren ser torsionados en su proceso de fabricación para que no se nos abra el hilo a la hora de tejerlo, son más resistentes.

Ojo! No es lo mismo resistencia, que durabilidad. Las prendas tejidas con hilados naturales, son durables en igual medida, usemos la torsión que usemos: es la materia prima la que determina su longevidad. Sin embargo, como es normal, cada prenda, dependiendo del uso que le vayamos a dar, requiere de mayor o menor resistencia a roces. El ejemplo más evidente, lo encontramos en los hilados especiales para tejer calcetines que requieren de mayor torsión en la hebra, formada por 6 o más hilos y con mayor torsión.

Definición del tejido final: Las diferencias aquí, resultan sutiles y, en ocasiones, pasan inadvertidas. Yo pienso que, justo esas sutilezas, son las que definen la excepcionalidad de las prendas. Por ello, no está de más, tenerlas en cuenta a la hora de elegir

Una hebra: los puntos resultan limpios, sin textura interna.

Varias hebras: el punto tiene textura interna: mientras más torsión tiene el hilo, más textura tendrá el punto.

Facilidad en el tejido: este aspecto no afecta al diseño, sin embargo es un dato importante para todas las que estáis empezando. Cuando las hebras tienen más torsión, es menos probable que se abran al tejerlas, por lo que resulta más fácil. Los hilados de una sola hebra tampoco se abren, sin embargo aquí, el riesgo está en tejerla por la mitad: al principio, cuando estamos aprendiendo, estamos más pendientes de que no se nos escapen los puntos que de la propia hebra y,  a veces, la tejemos introduciendo la aguja por la mitad de la misma. Así,   sin darnos cuenta,  acabamos nuestra vuelta con algunos puntos más de los que empezamos…

Dos muestras del cuello Enheduana (VegaKnits merino sigle / Vegaknits BFL Silk): mi elección, en este caso, estaba clara; buscaba definición y pulcritud en el dibujo,  por ello he optado por un hilado de una sola hebra.

Hasta aquí los aspectos a tener en cuenta a la hora de tejer. No quiero dejar de mencionar un aspecto importante del proceso de acabado: el bloqueo. No menosprecies la importancia del bloqueo!: nunca sabrás cómo es el resultado real antes de bloquear tu muestra.

Personalmente, me encanta asesorar a mis alumnas en el tipo de hilado: me gusta poner mi experiencia al servicio de sus gustos y preferencias: es algo que conlleva sus riesgos, no os lo voy a negar. Sin embargo, en general y, siempre y cuando cuente con la complicidad de la tejedora, me divierte experimentar y probar cosas nuevas.

Como también me divierte responder a cualquier duda o consulta que me dirijáis desde aquí: estaré encantada de ayudar.

Disfrutad el tricot!

 

 

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