Mayday – El Cuento de la Criada

¿Has visto la serie de TV El cuento de la criada? Si es así, te animo a continuar leyendo esta entrada, pero si no la has visto, te recomiendo fervientemente que lo hagas antes de continuar leyendo.

El cuento de la criada es de las serie de televisión que más me ha impresionado, me atrevo a decir, de todas las que he visto éste año. Es una adaptación de la novela con el mismo nombre, escrita, en 1985, por la prestigiosa escritora canadiense Margaret Atwood. Tras verla he sentido la necesidad de leer la novela pero aún no la he terminado, así que no voy a escribir sobre ella, sino sobre la serie de televisión. Son discursos diferentes y prefiero centrarme, por el momento, en el que conozco… es posible que cuando termine la lectura de la novela, me anime a escribir una segunda entrada a propósito de ella.

La serie la vi el pasado mes de agosto, antes de que fuese galardonada con 5 Premios Emmy y, la verdad, no me ha sorprendido nada que haya sido la serie triunfadora de la pasada edición de estos premios. Es una historia terrorífica y, decir que me ha gustado no expresaría con exactitud el sentimiento que ha despertado en mí. Algo que gusta, genera placer y, no es exactamente placer lo que una siente al verla, es más bien desasosiego, impotencia, coraje… un compendio de sentimientos y emociones encontradas, que inevitablemente, hacen que tus pensamientos broten.

Cuando terminé de verla, un impulso se apoderó de mi: tejer una preciosa bufanda roja que pudiese lucir, a modo de uniforme, del ejercito de criadas cruelmente maltratadas y oprimidas de la serie. Una bufanda que simbolizase la unión, solidaridad y activismo en favor de una causa común a todas las personas sometidas, silenciadas, castigadas, violadas e incluso asesinadas por razón de sexo, ideología, religión… acontecimientos que, como bien sabemos, hoy se producen en nuestro preciado planeta

Quiero ofrecer mi tributo personal en defensa de la libertad, el amor y el respeto a la diferencia, pero también quiero reivindicar, al lucirla, la resistencia a pesar del miedo, la unidad a pesar de la soledad, la esperanza a pesar de la oscuridad; este es el impulso que ha despertado en mí la visión de esta escalofriante serie.

El universo que presenta esta historia es un aterrador futuro que tras un golpe de estado, los EEUU, convertidos en Gilead, están gobernados por un patriarcado fundamentalista en el que no existe libertad. Todo lo que no sea cumplir las normas establecidas, está prohibido y castigado incluso con la muerte. No está permitido jugar, no está permitido leer, no está permitido charlar, no está permitido amar… todos son víctimas de este régimen, incluso los poderosos: personajes (hombres y mujeres) enfermos, frustrados, envilecidos, acomplejados, sádicos. Sus víctimas: librepensadores, religiosos, colectivo LGTBI y, cómo no, mujeres. Todas las mujeres son sometidas, pero las peor paradas son las criadas, las mujeres fértiles tratadas como mercancía, violadas, aisladas… Nada pueden hacer salvo pensar, resistir y rezar para que todo cambie.

Estola June

A lo largo de la serie somos testigos de los procesos anímicos y psicológicos de June (la protagonista de la serie) que lucha por su supervivencia: a veces lucha contra su propia incapacidad para predecir lo que ha sucedido, otras contra sus deseos de abandono, de rendición, a veces contra el pánico al castigo, otras lucha por recordar lo que era amar y sentirse amada…

Estola June

En los primeros capítulos, June (Offred, como es rebautizada en el nuevo régimen), se pregunta ¿cómo hemos permitido que esto suceda? ¿cómo no nos hemos dado cuenta? las cosas no suceden de golpe, suceden poco a poco … ¿cómo no lo hemos visto venir?... la realidad que vive le resulta tan inverosímil que no alcanza a comprender que haya podido suceder. Y es significativo que muchas personas, sobre todo mujeres, a las que les he recomendado que viesen la serie, me han respondido que no han podido verla; demasiado extraña, desagradable, terrorífica… y sí, lo es. Sin embargo yo no puedo dejar de constatar que, en nuestra realidad presente, hay mujeres violadas, sometidas, encerradas, vendidas como objetos, asesinadas, hay homosexuales perseguidos y condenados, hay católicos, judíos, musulmanes, budistas que, según el lugar y el momento histórico que les ha tocado vivir, son o han sido señalados, excluidos, marginados e, incluso, amenazados de muerte y exterminados. Esto ocurre hoy día en nuestro planeta, no es una ficción y vivimos con ello. Quizás por puro instinto de supervivencia, lo eliminamos de nuestras conciencias del mismo modo que los que renuncian a ver esta serie.

Estola June

Más adelante, June, ante la impotencia, la soledad y el dolor físico y psicológico de su situación, casi se deja llevar por el sentimiento de rendición, de abandono… pero entonces descubre que otras, como ella, también están sufriendo: no está sola. Encuentra, así, un asidero para recobrar la fuerza necesaria para resistir, el sentimiento de comunidad le da el coraje y la actitud necesarias para superar su pánico, y busca en otras criadas lo que antes creía imposible encontrar: la complicidad. Nada cambia en su día a día, sin embargo, la constatación de que hay otras como ella, la lleva al encuentro de un movimiento silencioso que existe en ese oscuro mundo, la palabra clave para reconocer a sus cómplices: Mayday (del francés M’aidez: Ayúdame). Hay lugar para la esperanza: un ejército de mujeres uniformadas de rojo se ocupa de expandir la conciencia necesaria para que las cosas cambien. Persiste el peligro, persiste el castigo, persiste la injusticia, pero frente a todo ello, el pensamiento colectivo de lucha por la transformación, genera coraje y valor suficiente para creer y perseguir la luz al final del túnel.

Estola JuneEstos son los pensamientos, interpretaciones y conclusiones que yo he dilucidado tras ver la serie y, todo ello, ha generado en mi consciencia, la necesidad de formar parte de esta lucha. Por ello, animo a l@s tejedor@s del mundo a tejer su propia bufanda roja, yo ofrezco mi diseño para todo el que le guste, pero sería genial que otros diseñadores se unan a esta iniciativa.  

Estoy convencida de que ver cómo crecen, al igual que amapolas en el campo, diseños de #junestole y personas que las lucen por el mundo, aportará coraje y valentía a los que soportan la opresión en silencio, a la vez que amplificará el poder del amor frente al rencor, de la unión frente al individualismo, de la humanidad frente a la barbarie… somos muchos los que nos horrorizamos con las injusticias, los que sufrimos, con sentimiento de impotencia, al ver cómo crece el individualismo, el terror, la intransigencia, el egoísmo en nuestro mundo. Sin embargo, sí podemos hacer algo, podemos hacernos visibles, uniformarnos, luciendo una bufanda roja para reconocernos y, así, recobrar la esperanza de que otro mundo es posible.

Estola June

Soy consciente de que esta es una muy modesta iniciativa y sería pueril pensar que con ello transformaremos las cosas pero, retomando las reflexiones de June: “Las cosas no suceden de golpe, suceden poco a poco… “

Nolite te bastardes carborundorum. #junestole

Os deseo un feliz día 🙂

Puedes descargarte el patrón aquí.

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